Este magnífico cortijo se sitúa majestuoso sobre una colina dominando desde su posición esta finca privada de 60 hectáreas. Ha sido restaurado en su totalidad por sus propietarios conservando la tradición y el estilo propios de los cortijos de la campiña andaluza. Los cinco dormitorios y dos baños se encuentran en la planta alta; todos los dormitorios están amueblados con gusto, en estilo rústico, muy confortables, y tienen techos altos con vigas de madera y estupendas vistas sobre las montañas del entorno, sembradas de trigo, girasol y otras cosechas; cuando la siembra ha producido su fruto, el manto verde que la rodea es se extiende como una alfombra que le da aún más belleza a estas tierras. Dos de los dormitorios tienen su propia terraza. En el exterior su patio central tiene un porche cubierto, muebles de terraza y barbacoa; cuenta con un parque infantil para los más pequeños y, para la seguridad de estos, la zona de la piscina puede quedar aislada cerrando las puertas de acceso.